dimarts, 18 d’abril de 2017

‘Mi nombre escrito en la puerta de un váter’ (Umbriel), de Paz Castelló




Lo que me atrajo de este libro, además de su autora a quien vengo siguiendo con interés a través de las redes, fue el argumento: “Una historia que pone en el punto de mira el negocio de la literatura y el mundo de la televisión que a menudo convierte en escritores a productos televisivos”, según explica el web de la editorial.   

Yo ya sabía que Paz Castelló es una escritora valiente que sabe plasmar en sus libros realidades molestas que conoce bien, pues las ha vivido de primera mano. Lo hizo ya en La muerte del 9 , mostrando la cara oculta del fútbol gracias a su experiencia en este mundillo como periodista. Y ahora, tres años después, vuelve a valerse de sus vivencias en el sector de la comunicación para escribir una novela ingeniosa, perfectamente calculada, que saca a relucir el lado más negro (y nunca mejor dicho) del negocio editorial.

El protagonista de la novela, Mauro, es un personaje arquetípico con el que todos podemos sentirnos identificados, seamos o no escritores. Es el hombre anónimo y con talento cuyo arte choca directamente con intereses económicos, como les ocurre a todos los artistas. Mauro es un escritor, pero podría ser un músico, un pintor, un actor, un individuo cualquiera bendecido con un don excepcional ahogado por el peso de su anonimato. Porque el nombre, la marca, lo es todo en nuestra sociedad, a pesar de que no siempre tenga relación con la calidad y, muy a menudo, ni siquiera con la creación. 

Partiendo de esta premisa, la del drama de ser excelso siendo un don nadie, la autora se adentra en la falsedad de un mundo que es el de la televisión y el de la industria editorial, pero que abarca muchos otros en nuestro universo del mercadeo. Lo magistral de la novela es que no se conforma en  ser únicamente un relato de denuncia, sino que el argumento gira desde el relato casi intimista para transformarse en una historia de suspense  que culmina con un desenlace inesperado, brillante y original. De este modo, Mi nombre escrito en la puerta de un váter se convierte en una novela redonda, donde la agilidad del ritmo narrativo se une a un estilo afilado y certero, en una historia que engancha, emociona y sorprende a partes iguales.