dimarts, 19 d’agost del 2014

Aquellas lecturas estivales IV: ‘Las mil y una noches’ ilustradas por Josep Narro



La lectura que traigo hoy desde el recuerdo me ha inspirado un sentimiento más reivindicativo que nostálgico. Por eso quiero empezar este comentario refiriéndome al responsable de tal emoción, el autor de las ilustraciones de las Mil y una noches publicada por editorial Nauta en 1968: Josep Narro. Es un pequeño tributo a un artista tan magnífico como olvidado, y se lo dedico a una ilustradora valiente y luchadora, Laia Codina (Cucatraca),  que ha apostado por dedicarse a este mundo capaz de abrir una de las varias puertas que nos conducen a la magia.
Los dos volúmenes de Las mil y una noches que ocupaban una de las estanterías del comedor de casa formaban parte de una colección de libros publicados por editorial Nauta. Eran dos elegantes ejemplares encuadernados en un símil de piel en color rojo, decorado con motivos dorados en la portada, lomo y contraportada. Sin embargo, lo más precioso de estos libros no era su apariencia, sino su interior en el que destacaban unos dibujos sugerentes e inspirados. En la época en qué leí esta obra aún no era consciente de la importancia de los ilustradores, empecé a apreciar su trabajo con los dibujos de María Pascual (por cierto, otra gran olvidada), pero, aun así,  esas imágenes me atrajeron al instante.
El autor de estos cautivadores dibujos fue Josep Narro, que firmaba como José Narro debido a la época que le tocó vivir.  Nació en Barcelona en 1902 y, según he averiguado gracias a la Enciclopèdia Catalana, se formó en esta ciudad y también en París. En los años treinta publicó sus trabajos en el semanario satírico L’Esquella de la Torratxa e ilustró obras infantiles y didácticas. Más adelante, tras la guerra civil, trabajó para el poeta y editor Josep Janés i Oliver y para la editorial Joventut. Pero en 1952 se exilió a México donde colaboró en varias revistas catalanas entre las que destaca Pont Blau, una revista cultural escrita en catalán que se publicó en este país hasta 1963. Narro vivió durante 4 décadas en la ciudad mexicana de Guadalajara, donde falleció en 1994.
El tiempo, la distancia y, sobretodo, las prioridades del voraz mercado se encargaron de borrar su nombre del recuerdo, y no ha sido hasta hace unos años que alguien se ha decidido a desempolvar la vida y la obra de Josep Narro. El artífice ha sido un destacado caricaturista, historietista y escritor mexicano que firma con el seudónimo de Rius, quien reivindica la figura del ilustrador en su libro El maestro Narro, publicado en 2010 en México, según he podido descubrir gracias a un artículo del historiador y escritor José M. Murià. El autor de El maestro Narro define al artista como “el mejor ilustrador de Iberoamérica”.  En este artículo se explica: José Narro, el gran ilustrador
Una de las muchas obras que ilustró fueron estos dos volúmenes de Las mil y una noches que hoy recuerdo, cuya lectura me transportó a un mundo exótico y mágico. Mucho más rico que las adaptaciones que, como la gran mayoría de niños, leí durante la infancia. 

Las mil y una noches es una recopilación de cuentos tradicionales de Oriente medio hilvanados a través de las historias de Sherezade, hija de un visir persa y, muy probablemente, inventora de los cliffhangers. Esta heroína oriental ideó un ingenioso sistema para evitar que el sultán siguiese desposando cada noche a una mujer a la que ejecutaba al día siguiente, resentido por la traición de su primera esposa. Con este fin, Scherezade se ofrece como esposa y, noche tras noche, cuenta una historia al sultán cuyo final es interrumpido por el amanecer. Deseoso de conocer el desenlace, el monarca va posponiendo la ejecución de su esposa  quien logra sobrevivir durante mil y una noches y  acaba convertida en reina.
A esta técnica se la denomina “relato enmarcado”, un recurso narrativo en el que los cuentos, en lugar de ser independientes, generan nuevas tramas que llevan de un relato a otro antes de que se conozca el desenlace del primero. 
Aunque existen muchas versiones de Las mil y una noches y hay bastante controversia en cuanto a su origen, según parece el núcleo de los cuentos lo constituye un antiguo libro persa llamado Hazâr afsâna («mil leyendas»). Esta obra recogería una serie de historias transmitidas oralmente, en las que se describe de forma fantástica la India, Persia, Siria, China y Egipto del siglo IX. Unos cuantos siglos más tarde, tras el éxito obtenido por el libro, se cree que algunos editores pudieron haber agregado algún relato a la obra original. 

Se dice que la historia que vertebra los cuentos, la de Scherezade, podría haber sido añadida en el siglo XIV. En cualquier caso, el sistema narrativo funciona y fluye de un cuento a otro con la destreza de una alfombra voladora. 


dimarts, 12 d’agost del 2014

Aquellas lecturas estivales III: ‘Sinuhé, el egipcio’, de Mika Waltari



Mis recuerdos de los primeros años de la década de los 80 están indisolublemente vinculados a novelas que me marcaron, y que evoco de una manera emocional y añorada. Su lectura me deparó momentos inolvidables que no he logrado experimentar con otros libros ya que, como los primeros amores, las primeras lecturas jamás se olvidan.  

Entre estos primeros libros se encuentra (además de Quo Vadis?  y  Las aventuras de Tom Sawyer , de los cuales ya he hablado) la novela más famosa del escritor finlandés Mika Waltari: Sinuhé, el egipcio.  Mi madre, que como ya he dicho fue mi primera prescriptora de lecturas, me había hablado de ella, y, puesto que por esa época mi interés hacia la historia ya se había manifestado, enseguida me animé a leerla. Al igual que con Quo Vadis?,  mi lugar de aprovisionamiento fue el mueble del comedor en una de cuyas estanterías se hallaba la mítica colección Reno, entre cuyos títulos se encontraba el de la famosa novela de Waltari.

Fue durante las vacaciones de verano de mi primer año de instituto, y su lectura me regaló unos días evocadores e instructivos, en los que mi mente se trasladó al reinado del peculiar faraón Akenaton, a la Creta minoica, y al legendario Imperio Babilónico. El protagonista, un médico de origen humilde llamado Sinuhé (Sinuel, egipcio, según mi hermano Raül que por entonces tendría 8 años), narra su agitada y aventurera vida, que transcurre durante los reinados de los últimos faraones de la dinastía XVIII de Egipto, aunque la mayor parte del argumento se centra en el gobierno del ‘hereje’ Amenofis IV, más conocido como Akenatón, junto a su esposa Nefertiti o, lo que es lo mismo, ‘la bella ha llegado’. La novela recrea con precisión la forma de vida en esa época histórica, la del pueblo y la de la realeza, incluso la de civilizaciones coetáneas como la de los hititas, la de los cretenses y la de los babilonios.

Sinuhé, el egipcio fue el resorte que me llevó a investigar sobre el Antiguo Egipto en viejos volúmenes de la biblioteca de mi barrio, la Ignasi Iglésias. Este equipamiento hoy se ubica en el edificio de la antigua fábrica de hilaturas Fabra i Coats,  pero por aquél entonces aún estaba en su emplazamiento original, en el segundo piso del ayuntamiento de Sant Andreu de Palomar. Lo que ahora hubiese hecho a través del google lo hice entonces durante muchas mañanas de sábado, hojeando y tomando apuntes de libros sobre arqueología e historia del Egipto faraónico. Más adelante, puesto que la fiebre egiptóloga me duró bastante, tomé prestados de los estantes de mi abuelo colecciones sobre antiguas culturas que devoré con fruición.

Cualquier persona interesada en la antigüedad apreciará el magnífico trabajo que hizo Mika Waltari para recrear con preciosismo el período histórico de Egipto conocido como Imperio Nuevo. Una labor que no sólo vuelve a la vida a personajes históricos, sino que nos muestra los pormenores de una civilización, unos hechos y unas creencias que tuvieron lugar hace más de tres mil años. Un mundo lejano en el tiempo, pero inquietantemente cercano en cuanto a intrigas, intereses y política. 

Egyptian chess players - Sir Lawrence Alma-Tadema

dijous, 31 de juliol del 2014

Aquellas lecturas estivales II: ‘Las aventuras de Tom Sawyer’, de Mark Twain


Durante muchos años he estado convencida de que la primera novela que leí fue Quo Vadis? (de hecho lo digo en la entrada anterior), cuando en realidad no fue así. Me explico…

Hace ya bastante tiempo se produjo un curioso fenómeno consistente en que ciertas novelas, publicadas en su día para un público adulto, acabaran por formar parte de colecciones juveniles. Fue el caso de La llamada de lo salvaje, de Jack London; Robinson Crusoe, de Daniel Defoe; Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas; La máquina del tiempo, de H.G. Wells,  El escarabajo de oro, de Edgar A. Poe, y prácticamente toda la obra de Jules Verne, por citar sólo algunos.

Debido a su temática aventurera o fantasiosa, a estos libros se les ha colgado la etiqueta de ‘juveniles’ algo que, por supuesto, no les resta identidad como novelas. Pero en esa época para mí tan sólo los libros que no formaban parte de colecciones juveniles eran 'auténticas' novelas. Por algo se diferenciaban de los otros volúmenes con una encuadernación y una temática más de ‘mayor', pensaba. Así, durante mucho tiempo, no fui consciente de que, en realidad, la primera novela que leí fue Las aventuras de Tom Sawyer.

Al primer intento no lo conseguí. El bonito volumen cuyas tapas estaban ilustradas con una imagen del protagonista en su entorno rural y evocador no consiguió atraparme. Quizás no fue el momento adecuado porque, no mucho después, en casa de mis abuelos descubrí un ejemplar destartalado y amarillento del mismo libro y ese sí, ese me cautivó.

Aún no sé si el libro pertenecía a mi madre o a alguno de mis tíos, porque era mucho más antiguo que el que tenía en casa, pero la cuestión es que sólo bastaron un par de páginas para que me dejara llevar por esa fascinante lectura. A pesar de que la época, la localización y las motivaciones del protagonista nada tuviesen que ver conmigo, sus desventuras y sus afanes conectaron con los míos. Y no sólo con los míos. Al acabar la novela quedé tan entusiasmada que se la recomendé a mi hermano Jordi quien también disfrutó y la recuerda con tanto cariño como yo. 

Muchos, pero muchos años más tarde, durante mi época de librera, continué recomendando este libro a jóvenes lectores. Ninguno quedó defraudado. El inquieto y astuto huérfano logra aún transmitir con sus percances esa pasión por la vida que hace que valoremos hasta lo más insignificante. Ese pequeño universo suyo conecta con otros mundos muy alejados de su entorno rural junto al Misisipi y, sin embargo, los desvelos de ese niño son los mismos que nos sacuden hoy. Como el río, el tiempo fluye y nos erosiona por fuera. Pero, por dentro, seguimos siendo Tom, Becky o Huckleberry.   

dijous, 24 de juliol del 2014

Aquellas lecturas estivales I: ‘Quo Vadis?’, de Henryk Sienkiewicz



El verano de 1982 guarda un espacio especial en mi memoria, no porque fuese el año del Mundial de futbol ni porque televisivamente fue azul, sino porque en ese año finalicé EGB, dejando atrás el colegio para encarar una nueva etapa de estudios en el instituto. Pero si recuerdo con entrañable cariño esta fecha no es sólo por esto, sino porque fue cuando leí mi primera novela.

Hasta entonces, además de cómics de Astérix, tebeos de Mortadelo e historietas de Esther, mis lecturas habían sido básicamente las de la famosa Colección Historias Selección, de la desaparecida editorial Bruguera. Así pues, en lugar de coger una de las adaptaciones de de aquella serie que ocupaba varias estanterías de mi dormitorio, me dirigí al enorme mueble del comedor de casa y tomé una novela.

La escogida fue Quo Vadis?, del autor polaco Henryk Sienkiewicz quien, en 1905, había sido galardonado con el Nobel de Literatura. La elección se debió principalmente a dos motivos: el primero, porque me lo recomendó mi madre (por entonces mi referente lector junto con mi abuelo); y el segundo, porque estaba ambientada en época romana, un período histórico que siempre me ha fascinado (supongo que Astérix tuvo algo que ver, junto con la serie Yo, Claudio y una visita a Empúries durante unas vacaciones en Platja d’Aro).

La novela estaba dividida en dos volúmenes que formaban parte de una colección de las que se consideran ‘lujosamente encuadernada’, con tapas color granate adornadas con filigranas doradas. Aunque lo que a mí más me llamó la atención fueron las preciosas ilustraciones, unas imágenes bellísimas y muy detalladas, reproducidas en blanco y negro. Aquel descubrimiento fue el umbral que me condujo a  unos días soñadores e imaginativos, en los que mi mente volaba hacia la lejana Roma Imperial.

Algo que me impresionó mucho, tanto que durante años me obligó a hacer relecturas de fragmentos, fue la exquisita forma en que está escrita la novela. El primer capítulo, que arranca con el despertar de Petronio, escritor y político romano, describe de una manera tan preciosista y hermosa las costumbres y los escenarios que ya me dejó encandilada. A partir de ahí sólo fue cuestión de dejarse llevar por la trama. En realidad una historia de amor entre un patricio y una esclava, o lo que es peor: entre un pagano y una cristiana.

Para mí lo más valioso de la novela es el poder evocador del autor para hacer revivir la Roma de Nerón con sus oropeles y sus fastos pero, también, con sus mezquindades y sus carencias. El friso de personajes que desfilan por sus páginas es un muestrario completo de la ruindad y de la grandeza humana, lo que demuestra que los logros y los males de la sociedad son producto únicamente de las personas.  

Quo Vadis?  tiene, lógicamente, un gran componente didáctico pero lo que a mí me subyugó fue la belleza casi palpable de sus letras. Posteriormente vi la adaptación cinematográfica más conocida, la protagonizada por Deborah Kerr, y me decepcionó un poco porque no pude ver la misma hermosura, la misma exuberancia literaria, ni la riqueza de contenidos que transmite la novela.

dimarts, 1 de juliol del 2014

‘MACBETH’, de WILLIAM SHAKESPEARE


Aquesta obra, escrita pel que està considerat com el més gran escriptor en llengua anglesa, és anomenada per la gent de teatre ‘la tragèdia escocesa’ o ‘la innombrable’. I és que l’univers teatral està molt influenciat per les supersticions: el groc és un color proscrit; xiular, enviar clavells o teixir dins un camerino atreu la desgràcia, desitjar sort és un mal averany... 

Però, a més de totes aquestes aprensions hi ha una sèrie d’obres que es consideren maleïdes, d’entre les quals destaca Macbeth. Curiosament, jo em vaig assabentar a través d’un episodi de L’escurçó negre, titulat Sensibilitat i senilitat, en què apareixen dos actors que cada cop que es diu el nom de l’obra han de conjurar-lo amb una mena de ritual força ridícul. De fet, tot el capítol és una sàtira a la petulància i envaniment dels actors.


Aquesta brillant sèrie, protagonitzada per l’actor i guionista britànic Rowan Atkinson, introdueix nombroses referències a obres de Shakespeare. De ‘l’obra escocesa’ ja al primer episodi en fan una paròdia quan al protagonista li apareix el rei a qui ha matat (tot i que en aquest cas ha estat de manera involuntària i no com a la tragèdia innombrable) i, més endavant, unes bruixes li profetitzen, com a Macbeth, que serà rei.

A banda de sàtires i paròdies, el que està clar és que l’obra de Shakespeare continua mantenint la seva vigència malgrat el pas del temps. La recreació que fa de l’ambició, la manca d’escrúpols i l’ànsia de poder és un retrat de la part més fosca de l’ànima humana. Però no només això, sinó que és capaç de construir amb paraules aquesta foscor. Els monòlegs i les interpel·lacions, especialment les de Lady Macbeth, són tan esfereïdores que ni tan sols la bellesa del llenguatge (per cert, excel·lent feina la del traductor, Salvador Oliva) pot apaivagar el desassossec que provoquen.

Potser el realisme que transpira va ser el culpable que l’obra s’endugués la fama de maleïda. Hi ha qui diu que el motiu és que el propi autor va introduir conjurs i malediccions veritables dins del tex, d’altres asseguren que és degut a què a les bruixes de debò no els va agradar com les mostra i que, per això, van maleir-la. 


Sigui com sigui, sembla ser que la mala fortuna va començar el mateix dia de l’estrena, el 1606, quan l’actor que feia de Lady Macbeth (en aquells temps les dones no podien actuar) va emmalaltir de cop i va morir entre bastidors. Uns anys més tard, a Holanda, el protagonista de l’obra va canviar la daga falsa per una de real i va matar l’actor que feia de Duncan. Fins i tot Laurence Olivier i Charlton Heston van tenir ensurts quan l’interpretaven. El 1937 un contrapès gairebé esclafa l’actor britànic en caure damunt de l’escenar, i el 1953 una ràfega de vent que tirava fum i flames cap al públic durant l’escena de l’assalt final al castell va provocar cremades en les cames de Heston, perquè les seves malles havien estat salpicades de querosè accidentalment. 

El geni de Shakespeare ha aconseguit torbar, més enllà de les pàgines, els sentiments dels lectors. Una força literària tan potent que ha esperonat les pors fins a crear tota una maledicció.

dilluns, 16 de juny del 2014

ENTREVISTA A UNA FADA

La nit del 23 de juny és una de les dates més màgiques de l'any. Malgrat que la seva celebració es vincula a la de la festivitat de Sant Joan Baptista, el que es festeja en realitat és el solstici d'estiu que té lloc dos o tres dies abans i que s'ha celebrat durant mil·lennis, no només en pobles de la costa Mediterrània sinó, també, en d’altres punts d'Europa amb diferents noms: Jonsok a Noruega, Sankthans a Dinamarca, Jaanipaev a Estònia, Midsommar a Suècia i Juhanus a Finlàndia. 

Aquest moment del calendari representa en l'hemisferi nord el triomf de la llum sobre la foscor, per això el foc, que simbolitza el sol, té tant protagonisme en la celebració en forma de fogueres i d’altres rituals. Els grecs anomenaven als solsticis 'portes', el d'estiu era la 'porta dels homes' mentre que el d'hivern era la 'porta dels déus'. Altres tradicions i llegendes asseguren que és en aquest moment de l'any quan s'obren les portes a la dimensió màgica de la realitat. Per saber què hi ha de cert en tot això un dels éssers d'aquest univers ha accedit a ser entrevistat. Es tracta de la fada Ailish, que apareix en la meva saga de novel·les Top Fairies editada per Edebé. Per descomptat, tant el seu nom com el d’altres fades que apareixen als llibres ​​són inventats per preservar la seva existència i la seva tasca en el nostre món.



En primer lloc, vull agrair-li que hagi acceptat respondre a aquesta entrevista i, tenint en compte l'època en què estem, voldria començar preguntant el motiu pel qual es considera que la nit de Sant Joan és màgica.

És a causa de l'efemèride astronòmica del solstici d'estiu, que és el moment en què el sol està més alt al migdia. Això fa que el planeta absorbeixi molts raigs solars, el que li proporciona una energia addicional. Aquesta força és la que proporciona propietats excepcionals a les plantes, als minerals i a l'aigua. En general, tota l'atmosfera s'impregna d'aquesta energia, fins i tot els humans, cosa que els facilita que puguin entrar en contacte amb espais que habitualment no formen part de la seva realitat quotidiana.

Llavors, és possible que en aquesta nit es pugui veure a una fada?

Les èpoques que coincideixen amb els encreuaments estacionals, és a dir, els solsticis i els equinoccis, propicien que els humans recuperin el contacte perdut amb la seva part natural. Són moments de molta energia a la qual cap ésser viu és aliè. Per tant, és possible que en moments així una persona aconsegueixi accedir a una altra dimensió de la realitat, el que ells anomenen 'l'altre costat del mirall', i que puguin veure a un ésser eteri.

És la nit del solstici d'estiu la preferida de les fades?

Sens dubte és una de les nostres principals festivitats i culmina una temporada de trobades en què celebrem la primavera. Però també són molt rellevants per a nosaltres altres dates com la que els celtes anomenaven nit de Beltane, vinculada a la fertilitat, o la d'Sambain, relacionada amb la mort i el renaixement, una festa que s'està popularitzant entre els humans de tot el món a través del Halloween.

I en què consisteixen les celebracions feériques?

Ens reunim a l'exterior, en el clar d'un bosc, en prats de flors o al cim d'una muntanya, i dansem agafades de la mà formant un cercle. Ens agrada ballar sobre l'herba, il·luminades per torxes, mentre toquem música. Fa temps, els humans van fer córrer una història que ens atribuïa l'aparició de cercles formats per bolets als quals anomenaven 'rotlle de fades'. Segons deien, els gripaus sortien de les seves basses per veure'ns ballar i s'asseien al voltant nostre. Al matí següent, en cada un dels llocs on s'havien assegut els batracis apareixia un bolet formant un anell de fongs. Després es va saber que es tractava d'una formació natural que res tenia a veure amb nosaltres.

Segons l’Enciclopèdia Catalana, una fada és un "Ésser fantàstic representat sota la figura d’una dona a la qual hom atribueix fetilleries i influències bones o dolentes per art màgica (goja)”,  hi està d'acord?

Bé, aquesta definició resumeix el concepte que els humans tenen de nosaltres, és a dir, la idea que ells s'han format al llarg dels segles per la seva experiència amb el món dels elementals. Atès que des de la seva perspectiva ens conceben així, estic d'acord que és una bona definició de la imatge que els humans tenen de les fades. Però això no significa que els doni la raó. De fet, una de les accepcions de 'fantàstic' és quimèric, és a dir, que no és real, i mira’m, sóc aquí!

Per què, llavors, la majoria de persones creuen que les fades no existeixen?

Perquè l'ésser humà és molt visual. Confia en els seus ulls per obtenir certeses, la qual cosa els limita moltíssim. Atès que nosaltres fa més de tres segles que no ens mostrem com a éssers eteris, van deixar de creure en la nostra existència.

I com es mostren ara?

Sota una aparença més mundana, utilitzant un vestuari i una imatge adaptada als temps actuals. Contràriament al que fèiem abans, ara ocultem la nostra identitat sota una altra ocupació. Jo, per exemple, he adoptat la tasca de directora d'una agència de models. Fa dos-cents anys m'hauria mostrat en un clar de bosc ple de campànules i tocant l'arpa.

¿A què es deu, doncs, aquest canvi?

Hem canviat perquè abans els humans encara mantenien un cert vincle amb la natura, i no eren tan pragmàtics com avui dia. Per aquest motiu podíem apropar-nos a ells amb la nostra aparença habitual. Per desgràcia, en els últims segles han anat perdent la seva relació amb l'entorn natural i, el pitjor de tot, l'han perjudicat fins a posar-lo en perill. Aquest va ser el motiu pel qual vam deixar de mostrar-nos: perquè no podíem suportar veure el mal que els éssers humans ocasionaven a la Terra.

Llavors, perquè han tornat ara, després de tant de temps?

Perquè hem vist que algunes persones han recuperat el vincle natural amb l'entorn. Afortunadament s'està gestant una sensibilització cap al medi ambient, com ho dieu vosaltres, que pot arribar a canviar la terrible situació que pateix el planeta i a nosaltres ens agradaria ajudar a aquests humans amb els nostres coneixements. Aquesta és la nostra gran tasca hores d’ara.


dimecres, 11 de juny del 2014

‘BARKENO, BÀRCINO, BARCELONA’ (Angle Editorial), de JOAN DE DÉU PRATS


Sempre he sentit curiositat per les històries que hi ha rere els objectes, les cases, els carrers, els barris... Perquè les peripècies vitals (per dir-ho d’alguna manera) que amaga tot allò que ens envolta són el lligam que uneix el passat amb el present,  el que ha fet que el món que coneixem sigui com és i no d’una altra manera.

Barcelona és la ciutat on vaig néixer i viure fins als 29 anys, és la metròpoli que visito gairebé cada setmana, el centre urbà que m’és més familiar i, tot i amb això, la conec ben poc. Aquesta és la impressió que m’he dut després de llegir el llibre de Joan de Déu Prats Barkeno, Bàrcino, Barcelona, una obra que aplega en els seus 38 capítols una visió de tot el que ha viscut la capital catalana al llarg de milers d’anys. Aquest recorregut des de l’albada dels temps és condensa en unes pinzellades al context prehistòric per passar, de seguida, a resumir els fets més rellevants de cada època i el llegat aportat pels governants i les cultures que han anat forjant la seva singularitat.

Prats ens parla de canvis històrics i polítics, però també físics, perquè la fesomia de Barcelona ha evolucionat tant des del punt de vista geogràfic com urbà. I en tot aquest procés hi ha moltes curiositats, moltes anècdotes, que l’autor recull introduint-les hàbilment en la narració dels fets que corresponen a cada episodi.

Els caballitos del Caspolino Font: Francesc Català-Roca
Laietans, romans, gots i musulmans desfilen per les pàgines del llibre i ens mostren les seves aportacions a la ciutat. Amb un discurs entenedor i amb un punt irònic, l’autor fa un resum històric on hàbilment ubica fets relacionats amb la metròpoli. Ens parla de les vies Augusta, Favència i Júlia, del parc d’atraccions Caspolino, dels orígens de barris com el d’Hostafrancs i el de la Barceloneta, de les rajoles que van identificar per primer cop els carrers la majoria dels quals, per cert, descobrim que porten nom d’home (les dones només representen el 7% de les plaques col·locades als espais públics). 

Barkeno, Bàrcino, Barcelona és un viatge pel temps a través de llocs coneguts dels barcelonins i dels amants de la ciutat. Un recorregut històric i didàctic escrit amb un to directe, planer i molt ocurrent que m’ha recordat el refrescant estil d’Indro Montanelli.