dimarts, 25 de febrer de 2014

‘TANNÖD, EL LUGAR DEL CRIMEN’ (Destino), de ANDREA MARIA SCHENKEL


A principios de los años veinte, el horripilante asesinato de una familia de granjeros conmocionó a toda Alemania. Los cuerpos de las seis víctimas fueron hallados en su pequeña granja  de Hinterkaifeck, situada a las afueras de una aldea bávara, pocos días después de haber sido asesinados con un pico. Se trataba de un matrimonio de granjeros, su hija y los dos hijos de ésta, de siete y dos años de edad. A pesar de los esfuerzos de la policía de Munich por encontrar al autor o los autores del crimen, a día de hoy el caso sigue sin resolverse y constituye uno de los asesinatos más enigmáticos de la historia de Alemania.

Cuando nos enteramos de que Andrea Maria Schenkel se inspiró en esta masacre para escribir su novela, es inevitable no pensar en A sangre fría. Sin embargo,  basarse en un hecho real es lo único que tienen en común los dos libros. A diferencia de la obra de Truman Capote, narrada desde el realismo apoyado en un exhaustivo trabajo de investigación,  Tannöd,el lugar del crimen ofrece una ficción inspirada por la realidad. Su grandeza reside en la habilidad de resolver un misterio de manera creíble, y hacerlo a través de lo que explican los personajes. Por eso se ha dicho que es un relato negro sin investigador ni detective. El propio relato es el que ofrece las claves que llevan a desentrañar no sólo al asesino sino, también, los terribles secretos de una familia salpicada por turbias pasiones y bajos instintos.

Sin recrearse en el dramatismo ni en la morbosidad, a través de las voces de las personas vinculadas al entorno de las víctimas se describe el ambiente previo al crimen y se evoca a todos sus protagonistas. Así,  se resucita una historia familiar plagada de infamias que alimenta sospechas entre los vecinos. Unas relaciones tan oscuras y lúgubres como el medio inhóspito de los bosques cercanos.  La autora traslada los hechos a la década de los cincuenta, creando así un puente que une el pasado de la familia asesinada con la Segunda Guerra Mundial . Los años previos al crimen se erigen como el posible desencadenante de su sangriento destino, y los conocemos a través de la historias que explican los aldeanos, hombres, mujeres y niños, que trataron en su día con todos o algunos de los miembros de una familia huraña, dominada por un patriarca tirano y brutal del que ninguno de sus vecinos tiene algo agradable que decir.

Mientras leemos, lo que van explicando la compañera de pupitre de la niña asesinada, la hermana de la criada que encontró la muerte el mismo día en que empezaba a trabajar en la granja, la propietaria de la tienda de la aldea o el mecánico que fue a arreglar una de las máquinas del granjero, vamos construyendo el día a día de la familia. Pero no sólo eso. También nos damos cuenta de que el asesino está entre esas voces y es entonces cuando nos vence el deseo de descubrirle.

Es por esa razón que en sólo un día acabé con la novela. Hacía mucho que no sentía esa necesidad irrefrenable de continuar leyendo, de querer saber más, de quedar enganchada de las palabras que abrían, una a una, los cerrojos del gran enigma final. Quizás la solución que encontramos en la novela no se ajuste a la realidad, pero es altamente creíble. Y la credibilidad es un poderoso aliciente en historias de este tipo. 

El caso real, el de los años veinte, seguirá dando pie a investigaciones por parte de aficionados que quizás algún día logren dar en el clavo. Sea como sea, nadie podrá arrebatarle a Tannöd, el lugar del crimen su aporte de originalidad al género, ni su maestría en retratar el entorno social otorgándole un perfil de sospechoso.

dimarts, 11 de febrer de 2014

'NOCTURN DE SANT FELIP NERI’ (Meteora), de SEBASTIÀ BENNASAR


No és casual que aquesta novel·la  tingui com a punt de partida i part del títol la coneguda plaça del Barri Gòtic de Barcelona. La paret de l’església situada en aquest indret conserva encara ben visibles les marques de metralla de la bomba que hi va caure el 1938, i que va matar quaranta-dues persones, molts d’elles nens. Són les esfereïdores empremtes del mal de la guerra, una xacra que supura en la història que vertebra l’argument del gran caleidoscopi de relats que és  aquesta obra de Sebastià Bennasar.

Nocturn de Sant Felip Neri és un viatge al cor dels Balcans com a pretext per viatjar a allò que Conrad va anomenar ‘El cor de les tenebres’. De la mà d’un dels personatges, en Franz, un violinista que va haver de fugir de Sarajevo durant la guerra, es reviuen els escenaris de l’horror.  Malgrat el temps, la distància o els diners, res aconsegueix esborrar en Franz el devastador record de la barbàrie. Només la música és una vàlvula d’escapament capaç de retornar-li la fe en l’ésser humà. I és precisament a través del seu violí que aconsegueix arribar al cor de la Clara, la darrera descendent d’una il·lustre nissaga barcelonina amb una biblioteca envejable, però de la qual no en pot gaudir per si mateixa ja que és cega. Aquesta noia privilegiada viu un altre tipus de conflicte: el de tenir-ho tot, excepte una família,  i  haver de viure sempre depenent dels altres. Enmig d’aquestes batalles el narrador s’erigeix com el corresponsal de guerra (no en va és un escriptor) que en dóna testimoni de les misèries on, de tant en tant, sorgeix una espurna de grandesa. És la veu reflexiva que s’endinsa en les consciències i remou antics secrets. I per si tot això fos poc, és jutge i part de la seva pròpia contesa vital.

Amb aquesta novel·la  l’autor ens regala no només una sèrie de relats que mostren les senyals que, com al mur de l’església de Sant Felip Neri, deixen les ambicions dels grans; també ens ofereix un fresc de l’ànima humana. La música i la literatura s’erigeixen en contraposició a la destrucció per evidenciar l’abisme que existeix entre qui crea i qui destrueix.

Sebastià Bennasar demostra amb aquesta novel·la el seu mestratge literari. L’argument es descabdella amb el ritme necessari per captivar al lector, i ho fa amb un to delicadament poètic que emociona i transcendeix. Un estil acurat amb les paraules i destre en les frases que molt sovint colpeixen per la seva subtil agudesa.